Porque la senda desde la inquietud a la confianza viene marcada por la reflexión

sábado, 26 de mayo de 2012

Libro polémico sobre el Papa


Al Vaticano le inquieta el libro 'Su Santidad. Las cartas secretas de Benedicto XVI', que ha salido a la venta este sábado en Italia y está escrito por el periodista Gianluigi Nuzzi. En él se reproducen documentos privados del Vaticano sobre diferentes asuntos que van desde cartas confidenciales al Papa y al secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone, así como documentos reservados, entre otros, de monseñor Georg Gänswein, secretario particular de Benedicto XVI.

Asimismo, aparecen documentos que hacen referencia a encuentros privados con jefes de estado, discusiones con la canciller alemana, Angela Merkel, informes sobre Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, o el escándalo de prostitución de menores de Silvio Berlusconi, entre otros. Igualmente, los documentos hacen referencia a cuestiones relacionadas con el banco del Vaticano (IOR) o conversaciones sobre la defensa del derecho a la vida.

El Vaticano ha reaccionado ante la publicación de libro anunciando que iniciará acciones para llevar ante la Justicia a los autores de la revelación de documentos privados, que califica de "acto criminal". Por su parte, el autor del libro, Gianluigi Nuzzi, ha apelado al derecho de crónica y pone en duda que “afecte a la privacidad porque aborda temas de interés público”.

Inquietos, aquí se nos presenta un ejemplo de conflicto entre el derecho a la intimidad y el derecho a la información. En este caso, los protagonistas son miembros del Vaticano, entre ellos, Su Santidad Benedicto XVI. Aquí cabe plantearse si realmente el escritor lo ha hecho para trasladar a la Opinión Pública una información de su interés, para ganar dinero o, simplemente, para crear y dar morbo y así hacerse un hueco.
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viernes, 25 de mayo de 2012

La autoridad (II)

Hoy me inquieta la autoridad, desde el punto de vista social y político. Ya hablé la semana pasada de la autoridad, en concreto de la policial y de seguridad, y como, a mi parecer, el hecho de tener que utilitzar la violencia física corrompe su función y genera problemas que todos podemos ver.
Pero ahora hablaré de la política y social, en especial la que ejercen políticos, jueces, maestros... ¿Cabría pensar que, su ejercicio de autoridad, les corrompe de igual manera que a los policías? PAra aclarar esto hay que concretar el concepto de violencia, en concreto la violencia simbólica.
Fue Pierre Bordieu quien creó el concepto de "violencia simbólica", que sería aquella que ejercen quienes tienen autoridad sobre la manera de actuar de los demás. Puede costar ver esta acción como violencia, pero pensemos que se está obligando a alguien a hacer algo (o pensarlo) que en principio no haría ni pensaría en otras condiciones. Nuestro sistema educativo actual se basa (o se ha basado) casi exclusivamente en esta violencia, la del maestro, la del currículum, que define qué conocimientos son válidos y cuales no.
Volviendo a la pregunta: ¿corrompe esto a los preofesores y políticos?
Sobre los profesores no está claro. Todos conocemos experiencias de profesores que con muchos años de trabajo aún siguen a disposición del alumno y parece que su ejercicio de violencia no les ha pasado factura. También es fácil encontrar ejemplos de lo contrario, pero cuesta saber si en realidad les ha corrompido su docencia o si desde el principio ya partieron por un camino equivocado.
Sobre los políticos resulta muy diferente. No me viene a la cabeza ningún cargo político que sea aceptado por la mayoría de forma constante, sino que, cuando llevan años en exceso en un cargo, acaban perdiendo el favor de la sociedad.
Cierto que el módelo democrático no permite que, como norma general, los políticos se eternicen en un cargo lo suficiente como para poder valorar esto pero llama la atención la existencia de cientos de ejemplos de políticos jóvenes, comprometidos con la democracia y el consenso, que luego se han convertido en políticos "experimentados" (así, entre comillas) y autoritarios, a los que tan sólo apoya nuestro deseo de seguridad (es decir, el miedo al peligro) y no nuestra ilusión por cambiar el mundo. [...]
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jueves, 24 de mayo de 2012

Cartas a Dios

Hoy me inquieta "Cartas a Dios"

Nacemos para vivir, y al final morir. Y eso hay que aceptarlo. El cómo lo aceptemos depende de los principios que rigen nuestra vida. No todo el mundo encaja de la misma manera enfrentarse a su propio final. Hablar de la muerte no se lleva, se lleva más esconderla, como si eso apagara su realidad.

De entrada quiero decir que sin ser una película completa se puede ver bien y da de sí para comentar.

Cartas a Dios habla de la muerte y de la vida, de la no-comprensión del final, de la dureza del destino de un niño enfermo terminal. Pero también habla de esperanza, de la alegría de vivir, de la necesidad de reinventar cada día la realidad, del amor, de la amistad, del enamorarse y el sentir la frescura de un beso, de una caricia...

Habla de asumir con espíritu positivo lo que es irremediable.La película no engaña en su trasfondo religioso, el mismo título lo expresa. Y es este trasfondo religioso un elemento básico del film.

En muchos momentos sus personajes no quedan definidos y, a menudo, son algo esperpénticos (Rose, la cocinera de pizzas hechas con amor, unos padres lejanos y casi ridículos, un doctor trascendente, una niña azul...) pero precisamente esa indefinición le da frescura a sus mensajes. El guión es capaz de hacer reír aunque está metido de lleno en un drama. Oscar, el niño con cáncer, es una mezcla de inocencia y sensatez. Tal vez algunas de sus expresiones parezcan pedantes y con una carga excesiva de filosofía para un niño de su edad, pero no olvidemos que es él el que vive la experiencia más radical, el que intuye un final cercano, el que busca sacarle todo el jugo a a la vida, el que hace las preguntas a Dios.

Cualquiera de nosotros, tarde o temprano, se encontrará en alguna situación como las que describe la película. Da lo mismo que estemos en el lado de Oscar o en el de Rose, lo esencial será echar mano de nuestro mejor yo, para ser capaces de sonreírle a la vida... y la muerte
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miércoles, 23 de mayo de 2012

2040, fecha de cierre de muchas parroquias

Hoy me inquieta el futuro de las parroquias, como células que forman la Iglesia.

Es evidente que toda parroquia necesita estar formada por una comunidad de personas de diferentes edades. Esto asegura la continuidad del mensaje de Jesús en el entorno en el que se desarrollan las actividades parroquiales (barrio, ciudad...). De todas las generaciones, la especialmente inquietante es la juventud. En ella el individuo se construye, no ya según las indicaciones de los padres, sino desde su propia libertad. Esto hace que los caminos y experiencias vividos durante este período sean especiamente importantes y por ello también recordados durante toda la vida.


A unos pocos días de Pentecostés, fecha donde suelen recibir el sacramento de la Confirmación la mayor parte de los jóvenes cristianos, me pregunto con qué asiduidad acudirán a su parroquia después de recibirlo. Lo más probable es que la abandonen, como el universitario que una vez título en mano sólo se pasa por la facultad para algunos trámites.

Pero ¿a caso nuestras parroquias ofrecen otras opciones?. La misa dominical es muy importante, pero si el joven no se encuentra en auténtica comunidad al celebrarla (y que le da sentido), a las pocas semanas terminará por no acudir. Debemos ofrecer en nuestras parroquias un camino de continuidad durante toda la vida y especialmente en el momento de la juventud, es decir tras la Confirmación.

En 30 años sólo sobrevivirán aquellas parroquias que hoy ya estén ofreciendo una continuidad a los jóvenes.  
El resto se verá obligada a echar el cierre, pese a haber tenido en sus manos el mejor de los mensajes.
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martes, 22 de mayo de 2012

Recortes en la Iglesia


Hoy me inquietan los recortes en la Iglesia en un contexto europeo marcado por la austeridad.

Los gobiernos, las entidades bancarias, las cajas de ahorros, las empresas, las familias... toda la sociedad, en mayor o menor medida está apretándose el cinturón para llevar de la mejor forma posible esta época de vacas flacas. De entre ellos cabe destacar especialmente que los más endeudados son los que más recortes se han visto obligados a hacer. En ese aspecto España, a diferencia de Alemania está teniendo que esforzarse mucho más para conseguir cuadrar sus cuentas, después de una época de derroche provocada por un descontrol político que poco a poco va pasando por el banquillo.

La Iglesia, sin afán de riquezas, no adquirió durante el tiempo de bonanza, deudas impagables y especulatorias, prefiriendo ahorrar y guardar así para tiempos venideros. El resultado es que pese a la crisis puede seguir realizando su labor social, atendiendo a los necesitados que ya no pueden acudir ni a Ayuntamientos, ni a Cajas de Ahorros.

No obstante la Iglesia no es ajena a la sociedad, pues forma parte de ella, y sí que sufre la crisis en dos aspectos: por un lado, las colectas de los domingos se reducen; por otro, las necesidades son mayores y las partidas destinadas a Cáritas y Manos Unidas van en aumento.

Por suerte, los ciudadanos son lo suficientemente coherentes para confiar más en la Iglesia que en el propio gobierno, y en el 0,7% del IRPF destinado a la Iglesia es cada vez más común entre los contibuyentes
De momento ya hay un obispo que se ha bajado el sueldo [+info], un 25% ¡nada menos! pero deberían de ser muchos más los obispados que pese a no haberse endeudado supiesen ahora ser ejemplo, haciendo posible que lo ahorrado dure más tiempo.
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lunes, 21 de mayo de 2012

Contra los desahucios

Hoy me inquieta el manifiesto firmado por cien sacerdotes, religiosos y misioneros de la diócesis de Cartagena titulado: "En el nombre de Dios, ¡basta ya de desahuciar a las familias".
En medio de esta crisis que parece no tener fin, y abundando en algunos de los temas que hemos tratado en estos últimos días en el blog, sobre la polémica del cobro del IBI a la Iglesia y de los gritos de indignados del 15M, es un motivo de esperanza el hecho de que haya cristianos que levanten su voz para mostrar que otra Iglesia es posible y que cuando hablamos de Iglesia hablamos de algo más que de obispos y el Vaticano. Aquí os la dejamos para que si queréis la deis a conocer:

EN EL NOMBRE DE DIOS ¡BASTA YA DE DESAHUCIAR A LAS FAMILIAS!
"No negarás justicia al pobre" (Ex 23,6)
A los políticos, banqueros y a todos aquellos que participan directa o indirectamente en el desahucio de viviendas:
La crisis financiera está llevando a miles de familias a tener grandes dificultades para pagar la hipoteca de su vivienda. La vivienda no es sólo ladrillo y cemento, es un hogar donde se ha materializado un proyecto familiar, es un espacio en el que todo adquiere un significado afectivo y existencial: el amor de la pareja, los momentos felices y duros, el nacimiento de un hijo... Es el lugar vital donde la familia encuentra el cariño, el descanso y la tranquilidad.
Las familias han ido pagando sus hipotecas mientras han tenido un trabajo. La pérdida de éste les ha supuesto no poder cumplir con la cantidad mensual establecida. Esto ha hecho que los bancos y cajas, los cuales han sido unos de los causantes fundamentales de esta crisis, a través de demandas judiciales para desahuciar, estén provocando un sufrimiento a la sociedad en aras de los beneficios. En estas actuaciones muestran que el sistema financiero no tiene corazón. Los bancos y las cajas han recibido muchísimo dinero público para tapar sus agujeros, que ellos mismos han provocado buscando el máximo beneficio y rápido. Estas demandas judiciales tienen amparo legal en la Ley Hipotecaria, que no defiende ni ampara a la persona ni a la familia. Muchas familias han sido echadas a la calle, con el agravante de no concederles la dación en pago (cancelación de la hipoteca con la entrega de la vivienda), lo cual los deja sin futuro. No pueden volver a reiniciar sus vidas ¿Qué futuro pueden darles a sus hijos si están en paro o con un trabajo precario y además con una deuda de miles de euros?
Pedimos a los bancos y cajas que no ejerzan la demanda de desahucio, sino que busquen soluciones con las familias y las administraciones, que permitan a las familias poder seguir disfrutando de su hogar. En este sentido, valoramos el trabajo y el compromiso de las plataformas de afectados por la hipoteca.
También, pedimos a los jueces, secretarios/as judiciales, comisiones judiciales y fuerzas de orden público una gran sensibilidad y respeto ante estas situaciones. Que sus actuaciones no supongan un mayor sufrimiento a las familias. Que no olviden que echar a una familia a la calle sepulta la dignidad humana, por muy legal que sea.
Exigimos a los gobernantes que estén al servicio de los ciudadanos y del bien común (cf. Caritas in Veritate, 36). Es escandalosa la sumisión de la política a la economía. Que cambien ya la ley, que paralicen los desahucios ante esta situación social, concedan por ley la dación en pago y se establezca el alquiler social. Miles de familias viven hacinadas, con todo lo que supone, en casas de sus padres y otros familiares. El derecho a la vivienda, además de ser un derecho constitucional y un Derecho Humano, está recogido ampliamente por la Doctrina Social de la Iglesia. Así por ejemplo en la Carta de los derechos de la familia de 1983 en el art. 11 se recoge: La familia tiene derecho a una vivienda decente, apta para la vida familiar, y proporcionada al número de sus miembros, en un ambiente físicamente sano que ofrezca los servicios básicos para la vida de la familia y de la comunidad (cf. también Familiaris Consortio, 46; Pacem in Terris, 11). Les exigimos a los políticos que protejan a las familias.
Por último, pedimos que todos pongamos en el centro de nuestras actuaciones y decisiones a la persona y su dignidad, porque el ser humano no es mercancía, sino que es el centro y fin de toda la vida económica y social (Caritas in Veritate, 25). Desde la fe cristiana consideramos a cualquier persona imagen de Dios y por tanto, merecedora de respeto, justicia y fraternidad.


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domingo, 20 de mayo de 2012

Para coger serpientes con las manos tendrás que...


Hoy me inquieta el evangelio de hoy, y concretamente la afirmación que Jesús hace a sus discípulos antes de ascender definitivamente a los cielos: "los que crean arrojarán demonios en mi Nombre, hablarán nuevas lenguas, cogerán serpientes en sus manos, si beben un veneno mortal no le hará daño [...] impondrán las manos y los enfermos quedarán sanos"

Cierto es que muchos Santos y Santas de Dios, han hecho prodigios que los científicos aún estudian y de los cuales, en algunos casos, ya se cuentan con respuestas probadas. Por ello, parece poco probable que este fragmento de San Marcos realmente se refiera a una lectura literal, fácilmente desmontable ante la demostración científica de que un Milagro, no lo sea, o que al menos queda dentro de una evidencia científica.

Al leer este fragmento, no podemos conformarnos con un análisis literal. Como tantos otros textos bíblicos no puede entenderse tal cual lo que dice la Palabra, que hecha en el lenguaje humano queda limitada. Debemos profundizar en ella y extraer el Mensaje mismo que Jesús quería transmitir a sus discípulos.

Así pues yendo a la esencia descubrimos que los que crean en Jesús: serán capaces de hablar de Él (como nueva lengua), serán capaces de ayudar al necesitado (ahuyentado sus demonios), serán capaces de afrontar las dificultades y cogerlas de frente (como se coge a una serpiente), serán capaces de superarse a si mismos y vencer situaciones envenenadas, ayudarán al enfermo del alma y le podrán dar la absolución, perdonando sus pecados y por tanto curándolo.

Ánimo inquietos, con Su ayuda seremos capaces de todo lo que nos ha prometido.
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sábado, 19 de mayo de 2012

Los políticos y el ¿IBI para la Iglesia católica?


A la clase política española le sigue inquietando el debate en torno al pago o no del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) por parte de la Iglesia Católica. La semana pasada en Hoymeinquieta.com analizábamos la opinión de obispos y miembros de la Conferencia Episcopal y ahora nos centramos en los gobernantes.

La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, ha declarado que no cobraría el IBI “ni aun en el caso de que una reforma de la Ley de Hacienda Locales y del Concordato con la Santa Sede lo permitiera, pues valoran función social de la Iglesia que en estos momentos de crisis se ha redoblado”. Del mismo modo, la concejala de Hacienda de Gijón, Carmen Alsina, tampoco cobrará el IBI a la Iglesia aduciendo motivos legales y el convenio entre el Estado y la Santa Sede.

Los que están en contra insisten en recordar a la sociedad española que no solo los inmuebles de la Iglesia católica están exentos del IBI, sino también asociaciones confesionales no católicas, los destinados a seguridad, educación, embajadas o, por ejemplo, Cruz Roja, entre otros.

Los que están a favor del pago alegan que en la crisis económica actual no es lógico que ciertas entidades disfruten de privilegios como este. De hecho, el ayuntamiento de Alcalá de Henares será el primero de la Comunidad de Madrid en reclamar el IBI, aunque la medida tendrá que superar las limitaciones incluidas en el concordato firmado entre España y El Vaticano, así como la Ley de Mecenazgo. El PSOE de Alcalá de Henares sostiene que sí se puede cobrar la tasa cuando la propiedad de los religiosos no esté destinada al culto. Los socialistas explican que también es posible cobrar el IBI si los terrenos propiedad de la Iglesia están alquilados a terceras personas, pues se trata de una actividad económica.

¿Qué actitud debe adoptar en este tema la Iglesia Católica?, ¿debe oponerse a una posible reforma de la Ley o asentir y cumplir?
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viernes, 18 de mayo de 2012

La autoridad (I)

Hoy me inquieta la autoridad. Recientemente apareció en las noticias un vídeo de un grupo de policías estadounidenses golpeando hasta la muerte a un mendigo. Estamos acostumbrados a este tipo de situaciones, sobretodo en forma de policías que, con la excusa de mantener el orden público se convierten ellos en los mayores causantes de desorden.
Hemos aprendido que es normal que unos policías agresivos y con ideas políticas cargadas de odio se encarguen de mantener la "seguridad" pero lo cierto es que aporrear a movimientos no violentos es, desde un punto de vista cristiano, intolerable, y desde una visión democrática, al menos reprochable, por mucho que esa persona esté cortando el paso a un camión de cualquier supermercado.
Estamos acostumbrados a policías que, en un simple control de documentación te hablen de manera maleducada y orgullosa cuando en realidad su autoridad existe solamente para garantizar tu seguridad y bienestar.
Me interesa darle importancia a esta paradoja: ¿por qué un agente de la guardia civil en un control rutinario, cuyo fin es asegurar tu bienestar,  te habla con superioridad y con violencia contenida? Justamente de esa manera está yendo contra la razón de su existencia. ¿Necesitamos, tal vez, a una policía que nos proteja de la policía?
Esto acaba siendo comprensible si pensamos que las fuerzas del orden han de defender la seguridad en ocasiones de manera violenta (pensemos en delitos violentos, terrorismo, mafias...). Pero usar la violencia ante un ciudadano pacífico me hace pensar que, tal vez, por incluir la violencia dentro de su realidad, los componentes de las fuerzas del orden acaban corrompiendo su naturaleza humana.
Me explico: Todos somos conscientes que quitar una vida, agredir a alguien o forzar a una persona a actuar contra su voluntad, por mucho que esa persona sea un asesino, un terrorista o el malo de la película, afecta a la salud mental, aunque sea en defensa propia, lo cual provoca que la autoridad en nuestra sociedad la ostenten personas que pueden tener, fácilmente, alguna inestabilidad mental o emocional, como fruto de su trabajo.
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jueves, 17 de mayo de 2012

El Líder de la Revolución

Hoy me inquieta el papel de la Iglesia en los movimientos de liberación latinoamericanos.
Latino América ha protagonizado grandes ciclos revolucionarios a lo largo de estos dos últimos siglos. Cada uno experimentará procesos bien distintos: Por una parte, estarían los situados en el siglo XIX, fase de movimientos independentistas en los que  surge la conciencia de soberanía nacional, donde la  sociedad entiende que es capaz de poder elegir el destino de su nación; y por otro lado, estaría la ola revolucionaria que inunda toda América Latina a mediados del siglo XX, tiempos donde se producen violaciones masivas de los derechos humanos.
Desde el sermón del dominico Montesinos ,en 1511, contra la explotación de los indios por los encomenderos, hasta nuestros días, la Iglesia ha vivido y vive su compromiso evangelizador en las tierras latinoamericanas estando cerca del oprimido.
En todas estas circunstancias, donde se sufre falta de libertad y alimento, la Iglesia ha respondido con su fundamental respaldo. Muchos de los levantamientos han sido encabezados por curas y laicos comprometidos desde la fe, seguidos por decenas de miles de indios, mestizos, campesinos, estudiantes y grandes sectores de la sociedad.
No se puede afirmar  con tanta facilidad, que la Iglesia supone un muro a los cambios sociales, una oposición a la búsqueda de libertades, cuando aparecen tantos hermanos, sacerdotes, religiosos  y laicos liderando y respaldando movimientos sociales. Es el caso del cura Miguel Hidalgo que murió defendiendo  una mejora de vida de de los indígenas de Nueva España y fue seguido por el padre José María Morelos que consiguió un desarrollo de los derechos políticos,  o el sacerdote Camilo Torres y tantos sacerdotes y líderes cristianos masacrados por luchar, desde el evangelio de Jesús,  contra toda injusticia.
Otros casos dignos de mención serían, por un lado, el apoyo de la Iglesia Católica a la revolución Sandinista Nicaragüense, que gozaba de su bendición y  que estuvo sustentado por el partido y grupos sindicales cristianos; y por otro, el papel importante que tuvo el sector cristiano progresista en la victoria   del doctor Salvador Allende en las elecciones presidenciales chilenas, así como la crítica y denuncia de los  regímenes dictatoriales del Cono Sur y su compromiso con los represaliados.
La lucha iniciada por  Bartolomé de las Casas, hasta la llevada en la actualidad por  los últimos misioneros llegados , honran la conciencia cristiana.
A pesar de lo que decimos, es cierto que la primera evangelización latinoamericana fue una demostración de fe y de fuerza, pero eso no puede oscurecer el tremendo esfuerzo realizado por los misioneros en pro de la dignidad y de la libertad de todo hombre y mujer.
Tampoco podemos olvidar la experiencia nueva, revolucionaria, de las Reducciones Jesuitas en el río de la Plata al inicio del XVII y que se prolongará hasta casi finales del XVIII. Fueron la experiencia de libertad, de distribución de bienes, de justicia social  más radical vivida en aquellas tierras. Experiencia  construida sobre la vida comunitaria que inspiraron las primeras comunidades cristianas. Todavía hoy, en el estilo de vida del campesinado de la zona de influencia de las Reducciones, pesa positivamente ese recuerdo.
Fenómeno singular y esencial es el nacimiento de la Teología de la Liberación, fenómeno eclesial netamente latinoamericano,  bendecido por los planteamientos renovadores del Concilio Vaticano II.
Movimiento teológico-pastoral que marcará todo el postconcilio y que anima, aún hoy, el compromiso cristiano de los pueblos latinoamericanos.
En la conciencia profunda de la Iglesia latinoamericana late esta convicción: que"Cristo Salvador libera al hombre del pecado, raíz última de toda ruptura de amistad, de toda injusticia y opresión, y lo hace auténticamente libre, es decir que pueda vivir en comunión con él, fundamento de toda fraternidad humana..." (Gustavo Gutierrez)
 La Iglesia siempre será una parábola de comunión en el género humano.


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