Hoy me inquieta la Luz de la
Fe. “Lumen Fidei”. Es la primera encíclica de Francisco y la última de
Benedicto XVI. Una transición escrita bajo
la pluma de cuatro manos que refleja la grandeza de la fe. Un mensaje de 90
páginas y cuatro capítulos que hablan de unidad, amor, búsqueda de Dios,
importancia de los sacramentos o la Iglesia frente al relativismo, entre otros.
El primer capítulo, “Hemos
creído en el amor”, aborda la escucha de la llamada de Dios. “Si no creéis, no
comprenderéis”, el segundo, se trata la relación fe-verdad. Siguiendo el
recorrido, “Transmito lo que he recibido” se centra en la Nueva Evangelización
y en la Iglesia como madre de fe. El
cuarto capítulo, “"Dios prepara una ciudad para ellos", se refiere a
la relación entre la fe y el bien común.

“Lumen Fidei” viene a
reforzar el verdadero sentido de este Año de la Fe promulgado por el papa
emérito Benedicto XVI.
“Lumen Fidei” pide a toda la
comunidad cristiana que no se avergüence de “confesar públicamente a Dios,
porque la fe ilumina la vida social”.
“Lumen Fidei” lanza un
mensaje breve, claro y conciso final: "No nos dejemos robar la esperanza,
no permitamos que banalicen con soluciones y propuestas inmediatas que
obstruyen el camino".
¿Qué
son las encíclicas?
Cartas que el Papa dirige a
obispos y fieles católicos de todo el mundo. Suelen tratar asuntos religiosos
relativos a la fe, temas sociales, morales o éticos. Se escriben en latín y se
traducen a las principales lenguas del mundo. Reflejan de alguna forma el
Magisterio Ordinario de la Iglesia, pues tienen el valor de enseñanza dirigida
a la Iglesia Universal.