Porque la senda desde la inquietud a la confianza viene marcada por la reflexión

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Ferendae y Latae sententiae

Hoy me inquieta la excomunión. Se trata de un tema muy polémico y que mucha gente no conoce con certeza, así que existen errores en los que es fácil caer si no se sabe del tema.

La excomunión todavía existe y, aunque para un cristiano sigue siendo igual de grave que en otras épocas, la verdad es que la importancia que tuvo en el pasado fue gracias a componentes politico-sociales que ahora, por suerte, ya han desaparecido.

Es fácil creer que la excomunión es contradictoria, ya que el mismo Jesús dice que hay que perdonar setenta veces siete, pero se sigue manteniendo, entre otras razones, por pecados que escandalizarían a los fieles si no se condenaran. No voy a entrar en detalles sobre la justificación porque temo no hacerlo bien, es mejor que las personas interesadas acudan al catecismo o al código de derecho canónico.

La excomunión excluye al pecador de la comunión con la Iglesia y existen dos tipos de excomunión: Ferendae sententiae (pecados que causan la excomunión tras una sentencia de la legítima autoridad) y Latae sententiae (pecados que causan la excomunión al momento de cometerlos).
¿Qué pecados la causan?
Según la Ley Canónica, las causas en vigor para la excomunión son:

  • Apostasía, herejía o cisma.
  • Profanación de la Eucaristía.
  • Violencia física contra el Romano Pontífice.
  • Ordenación de un obispo sin mandato apostólico.
  • Violación del sigilo sacramental. (Romper el secreto de confesión).
  • Absolución del cómplice en pecado torpe. Un pecado torpe es, por ejemplo, la unión carnal ilegítima. Esta excomunión se aplica al sacerdote que, tras cometer un pecado con un cómplice, lo confiese y absuelva él mismo. (Un sacerdote no puede confesar a su cómplice).
  • Aborto.
  • Captación y divulgación de lo que se dice en confesión.

Puede que algunos no sean muy comunes pero sin duda hay otros, como la apostasía o el aborto, que están tristemente a la orden del día. Me gustaría destacar que en el caso del aborto no solo estaría excomulgada la mujer que aborta sino también los terceros y cuartos implicados sin cuya colaboración el aborto no sería posible.
No hace mucho en los medios de comunicación se hicieron eco de esta realidad respecto a los políticos de nuestro país, puesto que, según se decía, todos los que votaron a favor de reformar la ley de abortos estarían excomulgados. Si a esto añadimos a todos aquellos que, pudiendo cambiarlo, no lo hicieron en su legislatura de mando, no nos queda un solo diputado en el congreso sin excomulgar.

¿Quién puede excomulgar?
Los pecados que están incluídos en los puntos 1, 2, 7 y 8 de la lista anterior causan excomunión latae sententiae, es decir, automática. El resto causan la excomunión tras una sentencia del Papa o de la autoridad del lugar, ostentada por el Obispo. En realidad, ellos no excomulgan, sino que es la misma persona quien se excomulga con su pecado. La misma autoridad es la única que puede conceder el perdón, o aquellos a quien el obispo autorice, a no ser, claro está, que se trate de una situación de vida o muerte, en cuyo caso cualquier sacerdote podría levantar la excomunión.

Curiosamente, me llama la atención que en castellano la palabra difiere un poco, a causa de su evolución, del resto de lenguas cercanas, como el catalán, francés o inglés. No es un suceso aislado ya que la ortografía actual del castellano suele tener muchas diferencias postizas respecto a sus vecinos (con las dificultades que se dereivan de esta situación para los monolingües castellanos cuando intentan aprender otras lenguas). En realidad se traduciría como excomunicación, lo cual añade un matiz diferente que con la palabra castellana no se aprecia. El pecador no solo se aparta de los sacramentos, sino de la vida, de la comunicación con sus hermanos, como consecuencia de su pecado.

No deja de ser un tema polémico, puesto que una simple búsqueda en Internet nos puede llevar a cientos de críticas ante la existencia de una pena tan grave. En realidad, puesto que el conocimiento de la pena es necesario para que se considere el pecado así de grave, algunas reflexiones dicen, de forma indudablemente simplista pero que no deja de tener cierta razón, que un católico que comete una causa de excomunión, siendo esta falta tan grave, o no estaba informado de la gravedad de sus acciones o, ciertamente, no le importa ser apartado de la comunión sacramental.

Así mismo, a lo largo de la historia ha cambiado tanto el concepto de excomunión y sus causas que yo mismo no me apasionaría defendiendo esta realidad. Por ejemplo, en algún tiempo, leer a Blasco Ibañez fue causa de excomunión, incluso afirmar que la tierra era redonda también lo fue para Galileo.

Otra de las polémicas nace no de las causas aceptadas de excomunión sino de aquellos pecados que también causan escándalo y, sin embargo, no son condenados de esta manera. Me llama la atención, por ejemplo, que matar a un recien nacido no es una causa de excomunión (!) y temo las posibles consecuencias de esta doble moral en un fanático irracional. También he de señalar que, quienes más critican estas ausencias, son aquellos que se declaran completamente en contra de la existencia de esta pena, situación que no deja de ser contradictoria.

Creo que con este último párrafo he sentado, y de sobra, las bases de un debate que puede ser productivo o no, depende de nosotros. ¿Qué es la excomunión para vosotr@s?