Porque la senda desde la inquietud a la confianza viene marcada por la reflexión

martes, 16 de octubre de 2012

Ludmila, la única mujer sacerdote

Hoy me inquieta la historia de Ludmila Javorová, única mujer ordenada sacerdote de la que se conoce nombre, aunque esta ordenación finalmente no fue reconocida por Juan Pablo II tras más de 20 años de servicio sacerdotal.

En la Checoslovaquia comunista de entre los años 1960 y 1990 las prácticas religiosas, y concretamente el catolicismo, fueron duramente perseguidos y castigados. En este contexto el arzobispo Felix María Davidek, con la intención de asegurar la supervivencia de la clandestina comunidad cristiana de Checoslovaquia dio el consentimiento para ordenar sacerdote a una mujer, Ludmina Javorová, que de la misma forma que otros sacerdotes y obispos casados, no levantaban sospechas delante de la policía comunista. Tras la "revolución de terciopelo" (1989), salió a la luz la existencia de la Iglesia clandestina checoslavaca, y con ella la existencia de una mujer sacerdote.

Ludmila esperó durante 6 años la confirmación vaticana de su ordenación sacerdotal, pero tras obtener una callada por respuesta reconoció públicamente su ordenación. Tras ésta, el cardenal Ratzinger, entonces Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, negó la validez de tal ordenación.

Ella acató la decisión del Vaticano, pero sigue proclamando que, aún sin ejercer, es y será sacerdote.


[+info]: "El Mundo",  "Wikipedia"

1 comentario:

  1. Mujer valiente donde las haya. Simplemente luchó por predicar el Evangelio desde la clandestinidad, eso le honra. 

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